Phoebe's Thoughts

dissabte, d’agost 12, 2006

La sombra del viento

Dicen por ahí que si el río suena, agua lleva. Pero como siempre he sido de las que nadan a contracorriente, más por tozudez que por convicción, hago oidos sordos todo lo que puedo. Me habían recomendado este libro hasta la saciedad, y saciedad es la palabra. A mi todo lo que huela a best-seller me la repampimfla, y más después de la época autodestructiva por la que acabo de pasar ( literariamente hablando ). Vereis, hace unos meses, concretamente el 23 de abril, me debieron dar unas fiebres de esas que te comen el cerebro, porque arrasé en la FNAC y en los puestecillos callejeros, con todo best-seller que encontré. Así fue como casi me muero del susto después de leer seguidos El ladrón de almas, Literati y La catedral del Mar ( esta lo cierto es que ni siquiera la he acabado ). Podeis imaginar el empacho y la decepción. A cada cual más malo. El primero explica, a priori, dos historias de tramas paralelas que podrían llegar a ser muy interesantes si se cruzaran, como es de esperar ( si no para qué coño haces dos historias paralelas ??? haz dos libros!!! ). Pues no se cruzan, y no solo eso, es lento, ñoño, diálogos de CSI para lerdos, y encima se resuelven en menos de dos páginas, después de haberte hecho leer 500. El segundo también tenía una idea original muy original, valga la redundancia. Y en lugar de centrarse en esa idea tan original, lo único que hace es embobarse en lo guay que es ser gay en Dublin y lo mucho que se folla y se bebe. Punto. De hecho, cuando parece que la trama se pone interesante y que por fin el autor se mojará y explicará porqué nos ha hecho perder 100 páginas de porno homosexual, va el tio y acaba el libro. En fin. Del tercero ni hablo.

El caso es que buscaba algo para leer y cayó en mis manos "La sombra del viento". Al principio me cayó mal, demasiada verborrea, de 50 palabras entendía 20 y todo tenía mínimo 7 adjetivos. Pero reconozco que la historia ha conseguido cautivarme, estoy enganchadísima y me dosifico las lecturas por miedo a que se acabe demasiado pronto. Hasta parece que ya solo usa uno o dos adjetivos por palabra y parece que ahora es mucho más directo. Bueno, ya os contaré al final, pero esto promete.